
Ni la lluvia detuvo la vaquería.
El Ballet Jaranero de San Sebastián celebró su primer aniversario reuniendo a niñas, niños, jóvenes y adultos que encontraron en la jarana yucateca algo más que un baile: un espacio para convivir y mantener viva una tradición.
Sus integrantes tienen entre 8 y 75 años y participan gratuitamente en clases donde aprenden pasos y coreografías, pero también comparten entre generaciones.
El proyecto es impulsado por Sedeculta y Cepredey, con el apoyo de la parroquia de San Sebastián, donde se realizan los ensayos.
Porque las tradiciones siguen vivas cuando hay nuevas generaciones dispuestas a bailarlas.
