
La actriz australiana Cate Blanchett volvió a pronunciarse sobre la desigualdad de género en la industria cinematográfica y cuestionó que, pese a los avances logrados en los últimos años, las mujeres todavía enfrenten barreras para alcanzar posiciones de liderazgo y obtener una remuneración equivalente a la de los hombres.
Blanchett consideró que el movimiento #MeToo permitió abrir conversaciones importantes sobre las condiciones de las mujeres en Hollywood, aunque advirtió que hablar sobre estos problemas no necesariamente se ha traducido en cambios suficientes dentro de la industria.
La ganadora de dos premios Oscar también reflexionó sobre la representación femenina detrás de las cámaras. Ha señalado que, en algunos equipos de producción, la presencia de mujeres continúa siendo considerablemente menor que la de los hombres, una situación que limita su participación en puestos de decisión.
En ese contexto, Blanchett defendió la necesidad de continuar impulsando el liderazgo femenino y de mantener la presión para alcanzar una verdadera igualdad profesional y salarial.
Su postura retoma una preocupación que la actriz ha expresado durante años: que las mujeres no deberían tener que aceptar condiciones distintas por realizar el mismo trabajo ni demostrar constantemente que merecen ocupar espacios de poder dentro de la industria.
La actriz resumió su reflexión con una frase que rápidamente llamó la atención: “No es que seamos perfectas… Pero estamos muy cerca”, al referirse a las capacidades de las mujeres y al camino que todavía falta recorrer para alcanzar una igualdad real.
