
Ucrania lanzó un ataque con drones contra varios petroleros rusos en el mar de Azov con el objetivo de interrumpir el abastecimiento de combustible hacia la península de Crimea, ocupada por Rusia desde 2014. La ofensiva también alcanzó embarcaciones de carga y otras infraestructuras logísticas, como parte de una estrategia para debilitar las capacidades militares rusas y aislar la región. De acuerdo con autoridades ucranianas, los ataques forman parte de una campaña para afectar las rutas de suministro y la infraestructura energética utilizada por Moscú.
