
Durante su encuentro con el presidente chino Xi Jinping en Biskek, Kirguistán, el mandatario ruso Vladímir Putin propuso ampliar de manera permanente el régimen que permite a ciudadanos chinos ingresar a Rusia sin visa, siempre que Beijing considere útil mantener la medida.
La propuesta representa una ampliación de las facilidades de viaje entre ambos países. Rusia ya había extendido hasta el 31 de diciembre de 2027 la entrada sin visado para ciudadanos chinos, mientras que China había adoptado una medida similar para ciudadanos rusos.
El anuncio ocurrió durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, donde Putin y Xi también reafirmaron el fortalecimiento de la relación estratégica entre Rusia y China. Xi señaló que las bases de la relación bilateral seguirán consolidándose frente a un escenario internacional marcado por mayores incertidumbres.
La medida también tiene una dimensión económica y turística: facilitar los viajes puede favorecer el intercambio de visitantes, negocios y contactos entre las dos potencias.
El acercamiento se produce mientras Rusia enfrenta las consecuencias del aislamiento occidental por la guerra en Ucrania y depende cada vez más de sus relaciones económicas con China. Durante el encuentro, Moscú también mantiene su interés en profundizar la cooperación energética con Beijing, aunque proyectos como el gasoducto Poder de Siberia 2 continúan sin un acuerdo definitivo.
