
Una semana después del colapso de un glaciar en el Himalaya, Nepal continúa enfrentando una de sus peores tragedias recientes. La avalancha de hielo y rocas provocó una enorme inundación que arrasó comunidades, carreteras, puentes e instalaciones hidroeléctricas.
El saldo supera los 1,200 muertos entre Nepal y el Tíbet, mientras miles de personas continúan desaparecidas. Los equipos de rescate concentran sus esfuerzos en túneles de proyectos hidroeléctricos donde todavía podría haber trabajadores con vida.
La destrucción ha dejado poblaciones enteras aisladas y una enorme cantidad de escombros. Las autoridades calculan que deberán retirar alrededor de 2.2 millones de toneladas de material para avanzar hacia la reconstrucción.
Equipos especializados de India, China y Estados Unidos se han sumado a las labores de rescate, mientras Nepal comienza a preparar una larga etapa de rehabilitación. Sin embargo, conforme pasan los días, las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen.
