
Noé Villanueva, originario de Buctzotz, fue deportado a México mientras su hija permanecía en Oklahoma City, Estados Unidos.
Tras cuatro meses de gestiones, ambos lograron reencontrarse en Yucatán con el acompañamiento del Indemaya, la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Consulado de México en Oklahoma City.
Una historia de reunificación familiar que pone rostro humano a los trámites migratorios.
