
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, afirmó que existe un “boicot” y “sabotaje” contra su administración en medio de protestas de transportistas y sectores sindicales que rechazan la calidad de la gasolina vendida en el país y reclaman compensaciones por daños a sus vehículos. Paz atribuyó las dificultades en la distribución del combustible a fallas heredadas del sistema anterior y a “mafias internas” en la estatal petrolera YPFB, y anunció medidas para reforzar el control estatal y la lucha contra la corrupción en el sector.
Las autoridades señalaron que el problema de la gasolina de mala calidad se concentró en “casos específicos” de plantas de almacenamiento y aseguró que ya no circula ese combustible, mientras el Ejecutivo trabaja en fortalecer los sistemas de verificación y vigilancia para garantizar la calidad del hidrocarburo.
