
Una periodista pasó dos meses viajando de incógnito en siete líneas del metro de Londres para documentar el acoso que enfrentan las mujeres en el transporte público. Utilizando cámaras ocultas y micrófonos, registró casos de persecución, comentarios sexuales, intimidaciones y tocamientos, experiencias que calificó como «escalofriantes». La investigación evidenció la frecuencia y gravedad del acoso que sufren muchas usuarias, reavivando el debate sobre la seguridad de las mujeres en espacios públicos y la necesidad de reforzar las medidas de prevención y protección.
