
El 3 de noviembre de 1957, la Unión Soviética lanzó el Sputnik II con Laika a bordo, una perrita callejera que se convirtió en el primer ser vivo en orbitar la Tierra.
Su misión marcó un antes y un después en la exploración espacial, al demostrar que un ser vivo podía sobrevivir al viaje fuera del planeta, abriendo paso a futuras misiones tripuladas
Aunque no regresó, su historia permanece como uno de los momentos más significativos —y debatidos— en la ciencia, por su impacto en el avance del conocimiento humano
