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La pandemia no silencio a trovador, la música es su vida…

Desde que comenzó la pandemia de Covid-19, todos los días Jaime Alarcón sale de su hogar, en busca de ganarse unas monedas, cantando
en las calles y mercados de la ciudad de Mérida.
“Ahorita lo que estoy haciendo es que toco en las calles, en los mercados, donde se pueda por esta situación de la pandemia porque hay mucha gente como yo que no tenemos un trabajo seguro y entonces obviamente tenemos que tocar de alguna manera en alguna parte”.
Antes de que comenzará la contingencia sanitaria, Don Jaime cantaba como trovador para la gente en los restaurantes; sin embargo, la
pandemia llegó y los restaurantes tuvieron que cerrar.
“Yo en mi caso lo que hacía era que tocaba para la gente de los restaurantes, al menos a mí me gusta mucho el romanticismo, mi vida llena de poesía, entonces de repente se corta eso, se acaba eso, nos enfrentamos a una realidad cruel en el que nos pone en la cara todas las carencias que hay en todo aspecto, sentimentales, emocionales, afectivas, económicas, en todo aspecto”, expresó el trovador.
“Las personas como nosotros que tenemos que estar luchando al día a día, obviamente es
terrible porque no tenemos un medio de subsistencia seguro entonces tenemos que salir a la buena de Dios como dicen, a lo que caiga”, manifestó.
Sobre el mercado de la colonia Alemán, Jaime llega con su guitarra tocando para la gente que pasa por ahí, esperando algunas sonrisas y monedas de quien desee ayudar.
Con 63 años de edad y 20 años como trovador, para Jaime la música es su vida, le llena de satisfacción y aunque sea poco el dinero que gana, es feliz haciendo lo que le gusta que es tocar música.
“Es mi vida, de hecho no he querido dedicarme a otra cosa, aguanto con lo que caiga, porque obviamente el alimento espiritual y afectivo para mi es la música, y sobre todo el hecho de cantar las canciones que yo canto que son románticas, que son así pegadoras, que le gustan mucho a la gente, y ese es mi alimento, una satisfacción, aunque sea poco el dinero, pero al menos me siento feliz de estar haciendo lo que a mí me gusta”, dijo.
A Jaime la contingencia sanitaria le ha arrebatado sus ingresos, pero no le ha quitado la sonrisa ni las ganas de salir adelante con lo que más le gusta, la música.

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