
Un comportamiento que durante años fue considerado extraño e incluso preocupante por algunos especialistas hoy es visto por la ciencia como una muestra de bienestar animal. Se trata del llamado “baño de hormigas”, una práctica en la que diversas especies de aves permiten que estos insectos recorran su plumaje o se frotan directamente contra ellos.
Investigaciones recientes indican que este comportamiento ayuda a las aves a mantener sus plumas en buen estado, ya que las hormigas liberan ácido fórmico, una sustancia que actúa como repelente natural contra parásitos como ácaros y piojos. Además, posee propiedades antibacterianas y antifúngicas que contribuyen a la salud del plumaje.
Los expertos explican que más de 250 especies de aves han sido observadas realizando esta conducta, ya sea de forma activa —frotándose entre hormigas— o pasiva, permitiendo que los insectos caminen sobre su cuerpo.
Lejos de ser una conducta anormal, los estudios actuales sugieren que el “baño de hormigas” es un comportamiento natural asociado al cuidado corporal y al bienestar de las aves, lo que ha cambiado la percepción que durante años tuvieron algunos veterinarios y cuidadores sobre esta peculiar práctica.
