
El sábado 28 de febrero de 2026, Israel y Estados Unidos llevaron a cabo ataques militares coordinados contra el régimen de Irán, en lo que las autoridades israelíes describieron como un “ataque preventivo” para neutralizar amenazas a su seguridad. El Ministerio de Defensa israelí confirmó bombardeos en zonas cercanas a objetivos estratégicos en Irán y declaró estado de emergencia en todo el país, con sirenas y alertas a la población. El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que los ataques buscan “arrasar por completo” la industria de misiles iraní y contribuir al derrocamiento del régimen que gobierna desde 1979. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu también justificó la acción como necesaria para eliminar lo que calificó de amenaza existencial.
Poco después, Irán respondió con el lanzamiento de misiles y drones en represalia hacia Israel y bases estadounidenses en la región. Las autoridades cerraron el espacio aéreo civil y ordenaron a los civiles tomar precauciones ante posibles represalias o ataques adicionales.
