
Una ola de incendios forestales sin control en el centro y sur de Chile, especialmente en las regiones de Ñuble y Biobío, ha provocado una grave crisis humanitaria y ambiental, con al menos 16 – 18 personas fallecidas y más de 50 000 personas evacuadas debido al avance de más de 20 focos activos de fuego. Las autoridades han declarado estado de catástrofe para coordinar la respuesta, mientras bomberos y equipos de emergencia luchan contra las llamas en condiciones complejas de altas temperaturas y fuertes vientos. Se han habilitado albergues para las familias desplazadas y se considera aplicar medidas adicionales de seguridad para contener el desastre, cuya magnitud podría aumentar con el paso de las horas.
