
Estados Unidos y Reino Unido anunciaron nuevas sanciones coordinadas contra estructuras financieras vinculadas a la Guardia Revolucionaria Islámica, acusadas de operar redes ilícitas para evadir restricciones internacionales y financiar actividades consideradas hostiles por Occidente.
Las medidas incluyen congelamiento de activos, restricciones financieras, prohibiciones de viaje y sanciones contra personas y entidades relacionadas con operaciones económicas clandestinas y el uso de criptomonedas para mover recursos fuera del sistema bancario tradicional.
El anuncio ocurre en medio de una creciente tensión en Medio Oriente y mientras continúan las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán sobre un posible acuerdo para frenar el conflicto y garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz.
En paralelo, autoridades iraníes han advertido sobre posibles represalias si continúan las presiones militares y económicas, mientras Reino Unido y Francia avanzan en la preparación de una misión internacional para proteger la navegación comercial en Ormuz.
