
El Consejo Comunitario de Kinchil logró detener en dos ocasiones, en menos de 72 horas, la maquinaria utilizada por la empresa CAVICO para expandir una granja avícola de CRIO sobre los vestigios de la antigua ciudad maya de Tzemé. Las obras se realizaban pese a tres órdenes federales de suspensión y clausura emitidas por el INAH, PROFEPA y el Juzgado Cuarto de Distrito, derivadas de un amparo promovido por la comunidad.
Tras la reanudación ilegal de los trabajos a inicios de enero, PROFEPA clausuró la maquinaria el 9 de enero; sin embargo, el 12 de enero trabajadores de CAVICO violaron los sellos oficiales. La comunidad intervino para impedir la continuación de las obras, destacando la acción de la apicultora Gregoria Dzul Cuá, quien se plantó frente a un bulldozer para evitar su huida.
Horas después, con la presencia de la policía estatal, PROFEPA volvió a clausurar la maquinaria. El Consejo Comunitario reiteró que continuará con acciones legales para que empresas e instituciones responsables rindan cuentas y exigió la destitución del director del INAH Yucatán por permitir la destrucción del patrimonio arqueológico. Organizaciones civiles respaldaron la lucha comunitaria y demandaron la cancelación definitiva del proyecto.
