
El conflicto en Yemen registró una de sus jornadas más letales desde la tregua de 2022, luego de que un ataque atribuido a los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, dejara al menos 38 militares muertos y 29 heridos en dos provincias controladas por el gobierno yemení.
Los ataques fueron lanzados con misiles balísticos y drones contra bases militares en Marib y Hadramut, en el este del país. De acuerdo con fuentes militares, uno de los proyectiles impactó durante la formación matutina de tropas en un campamento de Marib, provocando la mayoría de las bajas.
El gobierno reconocido internacionalmente confirmó el ataque y calificó la ofensiva como una fuerte escalada de la violencia. Por su parte, los hutíes adelantaron que emitirían un comunicado sobre una «gran operación militar», aunque inicialmente no ofrecieron detalles.
El hecho representa uno de los episodios más sangrientos desde que en abril de 2022 entró en vigor una tregua de facto que redujo significativamente los enfrentamientos entre los hutíes y la coalición encabezada por Arabia Saudita. Sin embargo, en las últimas semanas se ha registrado un aumento de las tensiones en la región, incluyendo ataques contra embarcaciones en el mar Rojo, lo que incrementa el riesgo de una nueva escalada del conflicto.
