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El «Yeti yucateco» que guarda una tradición maya

Antes de que el plástico se volviera parte de nuestra vida cotidiana, en Yucatán el agua y el pozole podían llevarse en un recipiente natural: el calabazo, conocido en maya como Chúuj.
Este fruto se deja secar y se transforma artesanalmente en un recipiente resistente y reutilizable, pero su uso tradicional poco a poco se ha ido perdiendo ante la llegada de otros materiales y el desinterés de las nuevas generaciones.
Más que un recipiente, el calabazo representa una forma ancestral de aprovechar los recursos de la tierra y mantener viva una parte de la cultura yucateca.
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