
Italia puso en marcha este sábado controles fronterizos para los pasajeros que llegan desde España en los aeropuertos de Roma-Fiumicino, Milán-Linate y Milán-Malpensa, como parte de la suspensión temporal de la libre circulación prevista en el espacio Schengen, anunciada por el gobierno de Giorgia Meloni tras la crisis migratoria en Ceuta.
Las revisiones son realizadas por la Policía de Fronteras tanto a la salida de los aviones como en las zonas de recogida de equipaje. El objetivo es verificar la documentación de ciudadanos de países no pertenecientes a la Unión Europea que viajan desde España y comprobar que cumplen con los requisitos para circular dentro del espacio Schengen.
Las autoridades italianas aclararon que los ciudadanos españoles y del resto de la Unión Europea no tendrán cambios en sus desplazamientos, aunque podrían ser objeto de verificaciones de identidad de manera puntual. La medida tendrá una vigencia inicial de un mes y busca reforzar la seguridad nacional sin afectar significativamente el turismo de verano.
El gobierno español reiteró que la mayor parte de las personas que ingresaron irregularmente a Ceuta ya fueron retornadas a Marruecos y defendió que la integridad del espacio Schengen permanece garantizada, mientras que la Comisión Europea continúa dando seguimiento a la decisión adoptada por Italia.
