
En el fondo del cenote Yaakun, en Playa del Carmen, arqueólogos encontraron los restos de una joven mujer de entre 18 y 25 años.
Como aún no conocen su verdadero nombre, la llamaron Yatzil, que en maya significa «persona amada».
Sus restos permanecen a más de 40 metros de profundidad, junto a antiguas vasijas mayas que podrían tener más de 500 años.
Los investigadores creen que el sitio todavía tiene mucho por revelar.
Incluso esperan obtener ADN que ayude a descubrir quién fue realmente esta joven y cuándo vivió.
Pero antes de responder esas preguntas, hay una misión más urgente, proteger el cenote.
Porque cada pieza que se mueve, se extrae o se saquea, es una historia que podría perderse para siempre.Los cenotes no solo guardan agua.
También resguardan la memoria de quienes habitaron esta tierra mucho antes que nosotros.
