
Seis flamencos nacieron en el Zoológico del Bicentenario Animaya, un logro que refleja el trabajo de conservación que realiza este espacio para proteger a una de las especies más emblemáticas de la Península de Yucatán.
Lo más curioso es que los polluelos no nacen de color rosa. Llegan al mundo con un suave plumón blanco y serán sus padres quienes los alimenten durante sus primeras semanas con una especie de “leche de buche”, mientras su característico color aparecerá con el tiempo gracias a su alimentación.
Los flamencos son mucho más que un símbolo de Yucatán: ayudan a mantener sanos los humedales y manglares, ecosistemas fundamentales para la biodiversidad de la región.
Los pequeños ya pueden visitarse en Animaya, de martes a domingo, de 8:00 a.m. a 5:00 p.m.
Una buena noticia para celebrar la vida… y la conservación de nuestra fauna.
