
Estados Unidos e Israel intensificaron sus ataques contra objetivos estratégicos en Irán, incluyendo instalaciones militares, infraestructura energética y centros vinculados a la Guardia Revolucionaria, en medio de la creciente tensión en Medio Oriente.
En respuesta, Irán lanzó misiles contra territorio israelí y amenazó con nuevas ofensivas contra intereses estadounidenses si continúan los bombardeos, lo que ha elevado el riesgo de una mayor escalada regional.
El conflicto, que inició a finales de febrero de 2026, ha provocado ataques cruzados, afectaciones económicas por el alza del petróleo y preocupación internacional por una posible expansión de la guerra.
