
Israel y Estados Unidos lanzaron un ataque contra el campo de gas South Pars en Irán, el más grande del mundo, provocando incendios y daños en infraestructura clave.
El complejo energético, vital para el suministro interno iraní, registró afectaciones tras el impacto de proyectiles en instalaciones de procesamiento.
Irán advirtió represalias contra infraestructura energética en Medio Oriente, elevando el riesgo de una crisis internacional y alza en precios del petróleo.
El ataque marca una nueva escalada en el conflicto y aumenta la tensión en el Golfo Pérsico.
