
El mexicano Donovan Carrillo volvió a demostrar que los sueños sí se persiguen… incluso cuando empiezan en una pista improvisada y con recursos limitados.
Su participación en los Juegos Olímpicos de Invierno no solo es histórica para México en el patinaje artístico, es un recordatorio poderoso de disciplina, constancia y pasión.
En un país donde los deportes de invierno no son tradición, Donovan se abrió camino contra todo pronóstico y puso la bandera 🇲🇽 en una de las pistas más importantes del mundo.
Más allá de medallas, lo que representa es inspiración pura: talento mexicano compitiendo al más alto nivel global.
Hoy no solo patinó. Hoy hizo historia.
