
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva en la que declara que las acciones del Gobierno de Cuba constituyen una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de EE. UU., lo que llevó a declarar una emergencia nacional. A través de este decreto se establece un nuevo régimen que permitirá imponer aranceles adicionales a los países que suministren directa o indirectamente petróleo a la isla, como medida para presionar económicamente al régimen cubano y restringir su acceso a recursos energéticos clave. La orden argumenta que Cuba ha estrechado vínculos con naciones consideradas hostiles por Washington y sostiene que el régimen reprime derechos humanos y colabora con organizaciones que, según EE. UU., afectan la estabilidad regional.
