
La dictadura de Nicolás Maduro ordenó el despliegue militar en dos importantes instalaciones energéticas de Venezuela —el Centro de Refinación Paraguaná en Falcón y el Complejo Petroquímico Ana María Campos en Zulia— después de que Estados Unidos lanzara un ataque contra un muelle clave utilizado presuntamente por redes de narcotráfico, según información de prensa internacional. La medida busca “garantizar la seguridad” de estas instalaciones en medio de crecientes tensiones, sanciones y un bloqueo a petroleros sancionados, que han afectado al sector energético del país. Funcionarios del régimen denunciaron amenazas y “acoso”, mientras líderes chavistas llaman a mantener “alerta permanente” ante posibles actos de sabotaje.
