
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que el gobierno cubano aceptó una propuesta de ayuda humanitaria por 100 millones de dólares ofrecida por Washington, aunque aclaró que todavía se analizan las condiciones para su distribución.
Rubio señaló que Estados Unidos no permitirá que los recursos queden en manos de empresas militares o estructuras del Estado cubano, por lo que la entrega se realizaría mediante organizaciones humanitarias y grupos religiosos, incluida la Iglesia católica.
El funcionario también afirmó que ve poco probable un acuerdo diplomático con Cuba en el contexto actual y calificó a Raúl Castro como “fugitivo de la justicia estadounidense”, tras las acusaciones presentadas en su contra por el derribo de avionetas civiles en 1996.