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Mexicanos tienen más logros académicos y laborales que sus padres pero no mejor nivel de vida

La movilidad intergeneracional es una problemática importante en México; las estadísticas sobre lo difícil que es nacer en una familia pobre y salir de esa pobreza lo comprueban pero la población misma lo percibe.

La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (Enbiare) del Inegi mostró que, si bien los mexicanos reconocen que sus oportunidades y logros académicos y laborales han sido mayores respecto de sus padres, todavía esto no se traduce de manera proporcional en un mejor nivel de vida o mayor acceso al patrimonio.

7 de cada 10 adultos consideraron que su trayectora educativa es mejor que la de sus padres y 5 de cada 10 percibe también mayores logros en el trabajo. Pero todavía 45.5% de los adultos considera que su nivel de vida es apenas similar o menor al que tuvieron sus padres.

La movilidad social refiere a las posibilidades de las personas de poder mejorar sus condiciones sociales, culturales, económicas, laborales, de salud y otros factores básicos para la vida digna. Los resultados de la encuesta muestran que al menos en términos de patrimonio y calidad de vida pocas personas se mueven positivamente, gran parte se estanca en el mismo nivel pero incluso todavía una parte enfrenta un deterioro de sus posibilidades.

Por ejemplo, el 28.7% de los adultos en México reconoció que sus logros patrimoniales son las mismas que tuvieron sus padres pero un 22% dijo que son todavía menores.

La libertad en toma de decisiones es otro de los aspectos que avanzó de manera modesta; 55 de cada 100 mujeres consideran que tienen mayor libertad respecto de la que tenían sus padres y 52 de cada 100 hombres coincidieron.

La posibilidad de movilidad social forma parte de los factores más importantes para la satisfacción con la vida de las personas; en la misma medida que la salud mental, la estabilidad económica, las relaciones interpersonales y la seguridad ciudadana.

En este sentido, otro de los hallazgos importantes de la encuesta es que en la mayoría de los aspectos relacionados con el bienestar autorreportado, las mujeres enfrentan un menor nivel de satisfacción que puede relacionarse con las vulnerabilidades, desigualdades y violencias que les impactan a diario.

Mientras el 10.7% de los hombres adultos en el país padecen depresión, esta cifra escala a 19.5% en la población femenina. Guerrero, Tabasco y Durango son los estados en donde la prevalencia de depresión es significativamente mayor.

Por su parte, 6 de cada 10 mujeres mostraron ansiedad severa o mínima, para los hombres la cifra es 4 de cada 10, siendo Puebla, Chiapas y Michoacán los estados con números más altos.

Las mujeres también se sienten significativamente menos satisfechas con el ámbito laboral, la vida en la ciudad y las relaciones en pareja.
Fuente y foto: El Economista

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